Cuando encendemos una caldera de vapor que ha estado sin usar, esta experimenta un gran estrés mecánico. Esto se debe a que el agua de aporte en la caldera está fría, normalmente a temperatura ambiente (20 °C), mucho más fría que cuando está funcionando normalmente.

Problema del arranque en frío

La diferencia de temperatura entre el hogar (donde se desarrolla la llama) y las placas de la caldera es muy grande durante un arranque frío.

Esto provoca una expansión del metal muy grande, creando un estrés muy importante en la estructura metálica de soldaduras, uniones y cartelas, reduciendo la vida útil de la caldera.

Para minimizar este problema, las calderas se diseñan con hogares corrugados, o bien, programarse curvas de encendido suave. No obstante, lo ideal es capacitar al operador de la importancia de este encendido.

Resumen

  • Arranque en frío: más estrés por diferencias de temperatura.
  • Expansiones desiguales: el hogar y los tubos se expanden más que las placas.
  • Estratificación del agua del fondo caldera, que permanece fría, aunque la caldera esté marcando presión.
  • La capacitación del personal es clave, en una caldera no todo es automático.