Uno de los puntos más importantes a los que tenemos que prestar atención en todo ello se trata de cuáles son las características que distinguen las fases de líquido y de vapor.

Características del líquido y del gas

El líquido se caracteriza por ser incompresible. Esto genera que tenga un volumen determinado y que se pueda adaptar perfectamente a cualquier tipo de recipiente que tengamos por delante.

Por lo tanto, su volumen va a variar realmente muy poco con la presión que pueda tener.

 En lo que se refiere al gas, podemos decir que su volumen sí que varía con la presión. Se puede expandir o difundir dependiendo de las paredes o del propio peso del recipiente que lo va a contener.

Sabiendo estas características, es normal que nos preguntemos el por qué se utiliza vapor. Esto se debe a que tiene unas características muy similares a los gases cuando se sobrecalientan. Por esa razón es que se piensa que el vapor es más gas cuando está sobrecalentado.

Cómo se produce la transformación del agua al vapor

Para comprender cómo se dan los cambios en dichas fases, hay que conocer el principio de instalación que genera el vapor así como también la lectura que nos brindan algunos instrumentos como el manómetro o el termómetro. Y por supuesto, las tablas que tienen que ver con el vapor de agua.

Poniendo como ejemplo un generador de vapor con tubos de agua, tendríamos las siguientes características:

  • La presión se establece en 18,3 kg/cm2 manométricos
  • La temperatura del vapor sobrecalentado se establecería en 238ºC
  • También tenemos el líquido que es el que alimenta el generador en 142ºC con una presión de 21 kg/cm2.

En la siguiente figura puedes ver tanto el tipo de instalación que se realiza como las transformaciones que sufre el agua cuando va pasando por los distintos apartados del generador.

También incluimos otra figura en donde se pueden ver las transformaciones existentes en cada tramo de dicha curva.

Así, determinamos que el líquido que se introducido a unos 142ºC cuando pasa por el economizador, se calienta y llega a los 173ºC. Con ello podemos concluir que el líquido aumenta su contenido de calor en unos 32,1 kcal/kg sin que se haya producido grandes cambios en esta fase.

Es la energía que aporta el líquido lo que se ha utilizado para aumentar dicha temperatura así como también el contenido de calor que tiene el líquido.

En los siguientes artículos seguiremos aprendiendo más sobre ello.