En toda instalación de generación de vapor se plantean tres exigencias importantes:

  • la seguridad de funcionamiento (se están manejando elementos potencialmente peligrosos: combustibles y fluidos calientes a presión).
  • el automatismo de funcionamiento (para disminuir la fatiga de los operadores, que evita maniobras incorrectas y coadyuva a la seguridad).
  • el funcionamiento con alto rendimiento (buscando la rentabilidad económica).

Para responder adecuadamente a las tres exigencias se requiere conocer simultáneamente una gran cantidad de variables y, en función de sus valores relativos, tomar unas decisiones rápidas y acertadas cuando se detecta que el conjunto de las variables impiden el cumplimiento de las exigencias mencionadas. Esto explica por sí mismo la necesidad de la regulación y el control.

En lo que sigue se supone que las seguridades están cubiertas por los interlocks instalados y que el funcionamiento automático está conseguido por los sistemas de control instalados. Se tratará el tema de optimizar la operación para conseguir un alto rendimiento, lo que implica el menor consumo de energía posible.

10.2. ¿En qué consiste básicamente la regulación y control?

Consiste en asegurar el cumplimiento de las siguientes actuaciones:

  • Decidir los valores teóricos de los diferentes parámetros y en diferentes regímenes de funcionamiento, es decir, fijar los puntos de consigna.
  • Ajustar los equipos y sistemas para que trabajen dando los valores teóricos de los parámetros de funcionamiento, durante la puesta en marcha o cuando se modifique el régimen de marcha.
  • Medir durante el funcionamiento el valor real de los diferentes parámetros, que de forma natural se desvían de su valor teórico por diversas causas.
  • Comparar los valores reales con los teóricos para determinar el valor y el sentido de la desviación.
  • Reajustar los equipos o sistemas para conseguir que la diferencia entre los valores reales y los teóricos sea mínina.
  • Y todo ello de forma automática, rápida y estable.