Así como los líquidos tienen ciertas propiedades, sucede algo similar también con el carbón. Una de las propiedades con más repercusión por ejemplo es su poder calorífico. El carbón se convierte en un elemento especial y clave en lo referido al uso en las calderas de vapor. Veamos un poco más en detalle todas estas propiedades generales.

Poder calorífico del carbón

Una de las grandes circunstancias o de las propiedades que tiene el carbón es su poder calorífico. Nos referimos específicamente al hecho de la combustión en relación a su unidad de masa, que es el kilogramo.

Cuando se hace uso del agua en la práctica industrial, lo que sucede es que el agua no se condensa. Por lo tanto, ese poder calorífico es menor que el que te va a mostrar el calorímetro.

Por ese motivo es que se establecen algunos conceptos específicos como es el caso del poder calorífico superior o el poder calorífico inferior. El poder calorífico inferior es el que generalmente representa mucho mejor a todas las condiciones industriales. Podríamos decir en algún punto que nos estamos refiriendo al valor real del propio combustible.

Por lo tanto, la diferencia que hay entre el poder calorífico superior e inferior es que hay un mayor aumento del hidrógeno con respecto a compararlo con el peso molecular total del combustible.

Si lo analizamos en números, el calor que cede el agua por condensación es igual a 597,2 kcal/kg.

Una de las fórmulas que se utiliza para saber el agua que está contenida en el carbón como lo es la humedad es la siguiente:

PCI= PCS- 59,85 (9 x % H + % humedad)

Análisis del carbón

Otra cosa a considerar es que el carbón no es una sustancia pura ni por lo tanto tiene una composición uniforme. Esto hace que no se tenga una fórmula química específica ni definida en todo ello.

Cuando lo analizamos, se deben de incluir ciertos porcentajes de algunos componentes como lo son por ejemplo la humedad, las cenizas, las materias volátiles o el carbón físico.

La mayoría de los análisis que se hacen en un laboratorio muestran que suele haber un equilibrio con la propia atmósfera.

En algunos casos, se recomienda que se haga referencia en el análisis a cómo se recibió ese carbón, es decir que se haga referencia por ejemplo a su base seca, a si se recibe sin cenizas, etc.

Si bien todo esto es muy técnico, vale la pena aprender y seguir investigando acerca de las propiedades de los carbones para las calderas de vapor.